A 8 AÑOS DE LA DESAPARICIÓN DE JORGE JULIO LOPEZ

8 años sin Jorge Julio Lopez demuestra a la sociedad que el fascismo en argentina sigue operativo y que ningún gobierno, por mas buenas intenciones que digan tener, puede derrotarlo. La lucha contra los grupos de tareas fascistas es una pelea que tiene que dar el pueblo unido, de lo contrario, seguirán encarcelando y asesinando a los militantes sociales, seguirán criminalizando las villas, y desplazando a toda una generacion de jovenes pobres a la muerte prematura y violenta. Es esa la lógica del fascismo, y es la lógica de la mayoría de los integrantes de “las fuerzas”.

NO ES UN POLICÍA, ES TODA LA INSTITUCIÓN. LIBERTAD A LXS PRESXS.

SER VILLERO NO ES DELITO.

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ANIVERSARIO DE “LA NOCHE DE LOS LÁPICES”

Un día como hoy los milicos argentinos se chupaban a unos cuantos pibes de secundaria para torturarlos y matarlos por su compromiso político. Esos milicos creían que había que erradicar de raíz todo pensamiento “subersivo”, y con eso justificaban el genocidio.

El pensamiento de derecha no ha cambiado nada, con solo prender la tele, agarrandose de la “inseguridad” y “el narcotrafico” nos bombardean con imbéciles pidiendo más bala para los pobres, creen que así podrán salvarse del miedo que genera la decadencia humana provocada por el capitalismo.

El fascismo crece cuando las clases altas tienen miedo. El miedo es el que permitió que se secuestrara y torturara en los setentas. El miedo es el que está motorizando que se avalen las torturas en comisarias y el gatillo facil porque el villero “algo habra hecho”.
El NUNCA MAS no es una pieza de museo, es una lucha diaria contra el fascismo.

No olvidamos, No perdonamos. No es rencor, es JUSTICIA.

UNA INTERFERENCIA EN LOS RELATOS DEL PODER – EDITORIAL #01

No ignoramos que en los años de kirchnerismo fueron varias las políticas que hicieron de la vida del pueblo humilde un poco más soportable. Lejos estamos de defender la miseria atroz del neoliberalismo. Lejísimos estamos de querer sufrimientos para el pueblo. Esa voluntad inquebrantable, que nos obliga a estar alertas, nos impide caer en la ceguera que provoca la propaganda oficial. Consideramos que esas mejores condiciones fueron arrancadas al Estado por años y años de lucha y movilización. No fueron conquistas que cayeron del cielo porque a un político “bueno” se le ocurrió. No consideramos a la política capitalista tan inocentemente. Si los Kirchner procedieron a realizar históricas demandas populares fue para calmar a la gente y evitar que las organizaciones populares sigan creciendo independientes del poder del Estado. Porque es justamente eso lo que más temen todos los grupos políticos que se quedan en el marco del capitalismo. Que el pueblo encuentre sus propios métodos de organización y lucha.
El poder político/económico/mediático sabe que si la lucha del pueblo es independiente, tarde o temprano, pondrá en cuestionamiento a todo el sistema, injusto y asesino, que es el capitalismo. Y saben que si no pueden persuadir al pueblo, es inevitable que éste termine por encontrar métodos que superen a los marcos legales del sistema actual. Es decir, desafíen el orden establecido de las leyes del poder capitalista. Ese cambio social, desde abajo, independiente, popular, es lo que llamamos Revolución Social, y es el terror de todo capitalista, sea nacionalista u oligarca.

Decidimos hacer La Prensa Negra para interferir en los relatos del poder, en el que parece no haber más opción que el binomio mediático de oficialismo/oposición. Salimos para mostrar una opción distinta, que no sólo implica otra forma de organización social, sino otras lógicas de producción, otra idea de consumo, otra manera de relacionarnos, otra forma de construcción, otra vida cultural, una idea plenamente humana de orden y progreso.

Pero también, con los pies sobre la tierra, desfíamos los propios dogmas. Intentamos repensar el contexto de una sociedad que entrando al siglo XXI se encuentra frente a nuevas situaciones, lo que nos obliga a pensar por nosotrxs mismxs nuevas formas de intervenir la realidad. Porque aunque continuamente las corporaciones, publicas y privadas, intentan ensuciar a las ideas anarquistas, es la misma lucha de los pueblos del mundo, las que las devuelven como la única salida realmente distinta al mundo de miseria y opresión en la que terminan todas las ideologías autoritarias. Estamos convencidos de que la auténtica Justicia Social sólo es posible terminando con el capitalismo y con el Estado. De lo contrario, las reformas sólo servirán para reforzarnos las cadenas.

Intentamos ofrecer el lado positivo del anarquismo, el lado constructivo y profundamente amoroso de esas ideas. Tan opuestas y lejanas a lo que los medios de comunicación instalaron en la conciencia de la opinión pública. Anarquismo no es caos y violencia, no es una idea obsoleta y no es un sueño inalcanzable. El anarquismo en el siglo XXI, lejísimo a extinguirse, cobra nuevamente todo el potencial de su existencia.